Esta instalación nace de una oscuridad íntima y se dirige hacia una luz que no quema, sino que abraza. Se articula desde el principio de Non restraint: sin ataduras, sin juicio. Es un intento de traducir, a través del movimiento, el color y el sonido, aquello que no se puede decir con palabras.
Es una propuesta inmersiva que no pretende imponer una narrativa, sino generar una atmósfera compartida. No busca respuestas. Es un humilde acto de presencia: un espacio donde lo emocional se vuelve materia, y donde el espectador puede detenerse y sentir. No para entenderme, ni conocerme, sino para reconocerse.
Fase 1OSCURIDAD — fotografías B&N sobre cartón pluma + ruido blanco
Fase 2CAMINO — pasillo oscuro, tránsito sensorial entre estados
Fase 3PENUMBRA — vídeo-performance proyectado a gran escala
Fase 4LUZ — lienzo giratorio (action painting) + instalación escultórica
CONCEPTO
Esta instalación establece una relación entre arte y emoción, entre cuerpo y lenguaje. El proyecto sirve como instrumento para la construcción de atmósferas empáticas. No se trata de abordar la salud mental como un tabú, sino de exponerla como una dimensión que convive y condiciona nuestras experiencias. La instalación nace de la necesidad de abrazo y comprensión: "No estás sola".
Cuando padeces una enfermedad mental, te sientes sola, incomprendida y aislada. Crece una tela invisible entre el tacto y la realidad, que convierte las vivencias en un eco de lo que desearías que fueran. La vida pasa lenta y rápida a la vez, y tu ritmo se desacompaña del resto del mundo.
Este proyecto nace de una necesidad profundamente personal de acercarme a los marginados, a quienes desean formar parte del grupo pero sienten que su pieza no encaja en el puzle común. La obra está dirigida a todo el público, especialmente a personas sensibles, a quienes han pasado —o están pasando— por estados de tristeza o ansiedad y buscan comprenderse, sentirse acompañadas o simplemente poner nombre a lo que sienten. Porque no es una obra sobre el dolor, sino sobre el camino hacia algo que aún está por venir.
No pretendo que el público sienta algo concreto: las emociones son únicas, cada quien es un filtro moldeado por su experiencia. Pero de forma intuitiva, quiero crear una atmósfera que diga: "no estás sola".
La obra se inscribe en una tradición que enlaza el arte autobiográfico, el arte terapéutico y el arte relacional en torno a la salud mental. Inspirada por el principio de Non restraint, se plantea una visión más humanista donde la salud mental no se trata desde el juicio o la corrección, sino desde el acompañamiento y la posibilidad de transformación a través del arte.
Tras la realización del presente proyecto, he podido deshacer nudos y centrarme en las piezas que conforman cada emoción, porque cada una de ellas es un entramado de muchas otras. Ha sido un proceso enriquecedor y terapéutico, además de suponer un camino de aprendizaje y crecimiento profesional.
FORMA
Las decisiones estéticas y materiales del proyecto responden a una necesidad de coherencia entre la forma, el contenido y la experiencia sensorial. La instalación se divide en cuatro espacios físicos, cada uno con materiales, atmósferas y percepciones diferenciadas que funcionan como representación de estados emocionales distintos.
La transición entre los espacios no busca una continuidad armoniosa: se conservan los contrastes y los silencios como representación simbólica de cómo realmente se experimenta el cambio, a veces confuso, abrupto y con emociones solapadas. Los ecos acústicos de las estancias colindantes generan esa sensación de contradicción. Se evita así convertir la obra en un relato fácil o estético.
Desde una perspectiva ética y crítica, el proyecto señala cómo la sociedad margina o silencia el malestar psíquico. Se propone, en cambio, un espacio de validación y escucha. Esta instalación no busca dar respuestas, sino abrir preguntas, propiciar presencia y crear un entorno seguro donde sentir no sea un acto tabú.
FASE 1 — OSCURIDAD
El habitáculo de "oscuridad" está dominado por fotografías en blanco y negro que buscan capturar una realidad, como lo haría un objetivo. El formato cuadrado se eligió con la intención de no jerarquizar los elementos dentro de la composición: todos son importantes, generando una simetría conceptual.
La habitación es negra porque representa la oscuridad, el ir a tientas, la soledad y la vulnerabilidad. El cartón pluma como soporte es un material ligero con capacidad para formar estructuras frágiles pero firmes, en sintonía con la idea de vulnerabilidad emocional: lo que aparenta solidez por fuera, pero es delicado en su interior.
El ruido blanco que envuelve este espacio busca inducir un estado emocional en el visitante, transportándolo sensorialmente a ese lugar interno donde todo se ralentiza. Es el eco de una experiencia emocional que se siente.
La "oscuridad" fue el primer estado en el que me centré mentalmente. No quería que fuera algo tenebroso, sino un espacio de recogimiento, confusión y pausa. En un principio pensé en utilizar fotografías a color, pero desaturadas. Sin embargo, deseché la idea porque rompía con la línea narrativa del espacio. También contemplé la posibilidad de realizar imágenes más explícitas de la emoción, pero tampoco me parecía una buena elección, ya que se alejaba de mi intención de sugerir en lugar de imponer.
Las principales dificultades en este espacio tuvieron que ver con la captura de las imágenes, ya que era la primera vez que utilizaba el trípode y me autofotografiaba de ese modo. Un aspecto a mejorar sería mi flexibilidad: evitar ser tan exigente o "cuadriculada" en la materialización de la imagen, permitirme fluir y sorprenderme, ya que es precisamente ahí donde pueden surgir las mejores fotografías.
Autora: Nuria Carrasquilla GarcíaLugar: Vilanova i la Geltrú, Barcelona (España)Cámara: Canon EOS600D · EFS 18-55mmSoporte: Digital impreso en cartón pluma
El pasillo oscuro funciona como metáfora del tránsito psíquico: un recorrido introspectivo, a veces angustioso, que antecede la aparición de la luz. No es solo un espacio físico, sino un umbral simbólico hacia el interior de una misma. La oscuridad no busca incomodar, sino ralentizar, invitar al recogimiento y activar los sentidos.
La transición entre los espacios no busca una continuidad armoniosa: los ecos acústicos de las estancias colindantes generan una sensación de contradicción y confusión. El tránsito de una emoción a otra nunca ocurre a un ritmo fijo; siempre se solapan momentos positivos y negativos. Conservar ese contraste es una decisión formal que refuerza la intención de la obra.
El "camino" fue el siguiente espacio en desarrollarse. Al principio pensé en ambientarlo con algún sonido concreto, pero luego consideré que eso podría restar relevancia a los espacios contiguos. Además, el tránsito de una emoción a otra nunca ocurre a un ritmo fijo; siempre se solapan momentos positivos y negativos, al igual que los ecos de la oscuridad y la penumbra.
FASE 3 — PENUMBRA
El vídeo-performance se proyecta para que la imagen en movimiento se "sobrescriba" sobre el espectador. Está pensado para que el visitante cruce físicamente el espacio de proyección: su cuerpo se verá proyectado dentro del vídeo-performance. La interacción con el visitante convierte la instalación en relacional.
El lenguaje visual es austero: cámara fija, sin montaje recargado ni intervenciones digitales. Se preserva la transparencia emocional del momento. La música actúa como banda sonora con un in crescendo instrumental sin voces, desde lo más sutil hasta lo más intenso. La fuerza del movimiento y del cuerpo ocupando el espacio no necesita filtros: es Verdad.
La estancia de "penumbra" resultó especialmente estimulante. Ofrecía un amplio abanico de posibilidades. En un inicio, pensé en que "penumbra" y "luz" fueran un único espacio, y que el vídeo se emitiera en una televisión junto al lienzo. Sin embargo, al visualizar la escena, percibí que quizá se generaban demasiados estímulos para el espectador y el mensaje se diluía.
Considero que compartimentar las emociones es como esquematizar un proceso de aprendizaje: si tienes claros los puntos principales, estos son más fáciles de aprehender. La opción del proyector me pareció ideal porque engloba varios elementos: envuelve al espectador y funciona como un impás entre la oscuridad y la luz. Proyectarlo sobre un muro medianero obliga al visitante a cruzarlo, a atravesar esa fase para llegar al final. Son estancias conectadas, pero claramente diferenciadas.
En cuanto a la realización de la performance, debo decir que era la primera vez que hacía una. Tenía muchos miedos e inseguridades relacionados con mi movimiento, mi cuerpo y mi forma de expresión. El proceso fue lento, pero al adentrarme en ese estado, logré soltar lastre. Para futuras oportunidades, debería dejar de lado los prejuicios y confiar en que mi cuerpo también tiene la capacidad de transmitir. Quizá no lo haga de la manera "correcta", pero sí desde un lugar auténtico y propio.
ProyecciónProyección mural a gran escala · superficie blanca lisa · formato horizontal
SonidoBenjamín Lázaro — Inside · Sin diálogo · Sin subtítulos
EdiciónNuria Carrasquilla García · Adobe Premiere Pro
ConceptoEl cuerpo como umbral entre la oscuridad y la luz. Sin coreografía ni guión. El espectador cruza el espacio de proyección y se convierte en parte de la obra.
FASE 4 — LUZ
En la estancia de la "luz" encontramos el cuadro giratorio y la silla con la ropa. El lienzo gira como metáfora del carácter cíclico de la vida, del devenir imprevisible, de aquello que escapa a nuestro control y que nos obliga a adaptarnos. Aquí, quien pinta no domina: es lo externo lo que marca el ritmo. Solo se ha decidido cómo, cuándo y con qué color pintar, pero no el resultado. El lienzo de lino crudo representa esa vida sin artificios, sin filtros, tal como se presenta.
La ropa negra, por su neutralidad, da importancia a las "huellas" del proceso. Descansa sobre una silla porque necesita, simbólicamente, reposar. Es un gesto de cuidado hacia la propia vivencia.
Finalmente, el espacio de la "luz" fue el habitáculo que tenía más claro desde el principio. Sé cómo es la vida -o al menos cómo me gusta vivirla-: con ruidos, silencios, murmullos, pasos y voces. La luz como eje conductor y el resultado de "penumbra" como quien muestra la solución de una ecuación. Ese era el objetivo. Y aunque el camino no termina aquí, esta obra es la prueba de que la oscuridad puede convertirse en lenguaje, y el dolor, en algo compartido.
IMÁGENES CON SU FICHA TÉCNICA
> Ver imagen individual de detalle:
[ REPOSO ]
AutoraNuria Carrasquilla García
Fecha1 de junio de 2025
LugarVilanova i la Geltrú, Barcelona (España)
TécnicaInstalación escultórica · Pieza única
MaterialesSilla negra · Conjunto de ropa negra · Pintura acrílica
Dimensiones45 × 47 × 76 cm · asiento: 39 × 42 × 45 cm
DescripciónSilla sobre la cual reposa la ropa manchada con restos del proceso pictórico. Testigo material del cuerpo que no está: el residuo simbólico del acto, del desgaste emocional y de la huella que deja vivir.
[ POSOS DE VIDA SOBRE ETERNO DEVENIR ]
AutoraNuria Carrasquilla García
Fecha30 de mayo de 2025
LugarVilanova i la Geltrú, Barcelona (España)
TécnicaAcrílico sobre lienzo de lino · Action painting
MaterialesPintura acrílica · Lienzo de lino con imprimación transparente · Motor giratorio · Estructura de anclaje
Dimensiones80 × 80 cm · soporte: base circular motorizada
DescripciónLa pintura fue aplicada durante el movimiento continuo del soporte, poniendo en crisis el control del artista. El gesto pictórico se ve condicionado por un factor externo e impredecible. El cuadro funciona como metáfora del devenir emocional y vital: todo está en constante cambio.