Mi práctica artística se sitúa en la intersección del Derecho (UPF) y las Artes (UOC).
Esta doble perspectiva dota a mi trabajo de un marco ético y una estructura analítica que utilizo para reivindicar la vulnerabilidad.
A través de mi obra, propongo experiencias inmersivas que diluyen las fronteras de la identidad, transformando lo íntimo en un espacio compartido de reconocimiento y empatía.
En lugar de normas jurídicas, empleo el afecto y el cuerpo como herramientas de resistencia frente a la estandarización de la vida.
Mi investigación se desarrolla en el cruce del arte relacional, lo autobiográfico y las tecnologías digitales.
Exploro el afecto y la experiencia emocional como formas de resistencia política.
Vivimos en una estandarización constante de nuestras vidas que, a menudo, actúa como una forma de violencia sutil.
Desde una posición consciente de la marginalidad, utilizo mi trabajo para cuestionar las fronteras sociales que nos aíslan y nos convierten en extraños.
A través de una estética sensorial y táctil, creo espacios que invitan a una empatía radical, desafiando la distancia fría del simple espectador.
Mi práctica une el arte relacional, lo confesional y las nuevas tecnologías, combinando dispositivos digitales con la presencia y la sensibilidad del cuerpo.